En qué se diferencia una granja de una célula.

En la granja de Pepito, ia, ia ohhh!!!!

En la granja de Pepito, ia, ia ohhh!!!!

Pues no se diferencian mucho, la verdad. Por eso con una granja vamos a explicar lo que tienen tus células. Ya verás qué bien lo entiendes. Imagínate que cada una de tus células es una granja, vale?

Empezamos por la verja que separa la granja del exterior. Parecería inexpugnable pero también tiene unas compuertas por las que entran y salen las mercancías y productos que la granja necesita/produce.

Dentro de la granja vamos a tener varios caminillos para que los tractores puedan ir de aquí para allá, por ejemplo de la verja a los edificios que hay:

-Hay un edificio de oficinas donde se guardan, principalmente, los manuales y planos de la granja. El abuelo nos dejó todo mascadito. Desde cómo plantar los naranjos hasta cuándo recolectar, pasando por cómo responder ante sequía.

-Como somos “modennos” vamos a tener una pequeña estación de producción de biodiesel. Eso nos permitirá producir nuestra propia energía.

-Unas plaquillas solares que también producirán energía cuando haya suficiente sol.

-Tambien tenemos una pequeña fábrica en la que podremos manufacturar nuestra mercancía. Yo he elegido que la fábrica sea de mermelada de naranjas amargas. Vamos a tener varios edificios-fábrica: Uno en el que se limpian; otro donde primero se inspeccionan las naranjas, y si van con ramita se devuelven al primero. Luego le echaremos el azúcar y haremos la mermelada y va al tercer edificio donde la meterán en un frasco y la etiquetarán para luego llevarlas en la furgo a venderlas al pueblo.

-Ah! Y un cobertizo para almacenar lo que queramos.

Fácil, no? Pues si has entendido eso ya conoces lo fundamental de los componentes de la célula. Al fin y al cabo, los conceptos son los mismos, pero con nombres distintos. Vayamos por partes:

La verja de la célula se llama membrana plasmática. Con ella la célula se aísla del exterior y por sus compuertas sólo deja entrar o salir lo que quiere.

En las células también hay caminillos, los microtúbulos, y son muy importantes para el transporte en su interior -que, por cierto, se llama citoplasma.

El edificio de oficinas es lo que llamamos el núcleo celular, donde se guarda el ADN. Recuerda que el ADN nos da toda la información para que la célula funcione.

La célula es capaz de producir energía en las mitocondrías, como la granja y su estación de producción de biodiesel.

Las “placas solares” de la célula se llaman cloroplastos, los encargados de generar energía a traves de la luz solar, o fotosíntesis. Como ya te habrás dado cuenta, estas placas solares o cloroplastos no las tenemos nosotros pero son típicas de las células de las plantas.

La fábrica que se encarga de hacer nuestras mermeladas tiene un nombre raro: retículo de Golgi. Como en nuestra granja, se encargará de que las cosas que produzcan las células salgan como tienen que salir, y que no te vendan un tarro de mermelada con una naranja dentro, con su cáscara y todo.

Y el cobertizo… pues tiene muchos nombres, dependiendo de lo que almacenes. Por ejemplo en las células de las plantas se llama vacuola y acumula agua.

Esto solo ha sido una introducción pero ya sabes lo esencial de la célula. Ves qué fácil?  Iremos poquito a poco revisitando cada cosa y presentando mas cosas de nuestra granja particular.

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Ciencia Raruna: waku-waku

Los más jovenzuelos no habrán entendido el título de la entrada. Waku-waku era un programa de TVE que se emitió por los 90 -qué viejuno, verdad?- en el que se invitaban a famosos a ver videos de comportamiento animal (etología, que dirían los sabios). El concurso consistía en parar el vídeo a la mitad y acertar cómo terminaba. La verdad es que los videos eran muy tiernos. Una buena iniciativa para concienciar a la sociedad en el cuidado y respeto a los animales.

Hoy por hoy, en la era del YouTube, ya no tendría sentido el programa (la mayoría ya los habrían visto antes). Pero desde Ameba Curiosa queremos hacer un homenaje al programa y mostrar nuestra lista favorita de videos sobre animales.

Empezamos con uno muy conocido. De cómo una cosa tan chica como un bebé oso panda casi mata de susto a su madre con un estornudo.

Seguimos con una rana, Breviceps macrops. Ya sabemos que son capaces de emitir sonidos (algún que otro croak hemos escuchado). Pero lo sorprendente de esta ranita es que parece que se ha comido un pito (como el del pato de ducha de mis sobrinos). Aparte de que los depredadores se descojonen de risa al escucharlo, no se qué ventaja evolutiva podrá tener. Eso sí, mono es un rato.

Fíjate tú que yo no creía que hubiera ser en la faz de la tierra que le gustaran más las cosquillitas que a mi novia. Qué equivocado que estaba!!! Mirad cómo este pingüino se vuelve loco con las cosquillitas de su criador.

Mi preferido. Ese balar suave y melodioso de las ovejas que nos lleva a cuotas inimaginables de serenidad y paz.

Y terminamos con el ave-lira soberbia (Menura novaehollandiae). Los machos de esta especie se lo tienen que currar para ligar -y quién no?. Y no liga solo con el juego de plumas que despliega sino también con su capacidad de copiar sonidos. No se qué les gustarán a esas hembras pero los machos han desarrollado tal capacidad de imitar sonidos que ya quisiera Carlos Latre. No solo puede emular a otros animales sino a cosas tan impresionantes como una cámara de fotos, la alarma de los coches o el sonido de las motosierras. No te lo crees? Quién mejor que David Attenborough para convencerte.

El fin de la fuga de cerebros

Fuga de cerebrosHace poco estuve en un curso de Marketing donde nos explicaban las distintas estrategias para darle más valor a tu producto. La más conocida podría ser la asociación de famosos con tu marca. A que funciona? Café y George Clooney, la Presley y Porcelanosa o Carmen Machi y su manía de hacernos saber que va al baño más veces por tomar tal yoghourt.

Pues bien, yo, investigador postdoctoral en la Universidad de Cambridge, he encontrado ya el famoso que abandere mi producto. En mi caso es más una reinvindicación, una idea: la sensación de estar viviendo un exilio laboral en el que te es imposible volver a España para ejercer tu profesión. Lo que han denominado fuga de cerebros.

Y es que, hoy por hoy en ciencia (mi profesión es científico), por muy bien que lo hagas, por muchos artículos que publiques, por muy prestigiosa que sea la institución donde trabajastes, la verdad es que la vuelta es una tarea ardua -cuando no imposible. Si eres de l@s afortunad@s que consigue un contrato por unos añitos te enfrentas a la sinrazón de que sólo te cubre tu sueldo (más bajo que antes, cómo no) y que no te dan dinero para trabajar. Como si contrataras a un arquitecto de prestigio para hacer un edificio pero no le das ladrillos ni albañiles… Por esto no es de extrañar que investigadores que han conseguido un contrato Ramón y Cajal (el programa estrella de captación de talento de la I+D+i española) estén rechazando esos cinco años por el futuro aciago al que se enfrentaban. “Un suicidio científico” decía alguno.

Así, la presentación de nuestro buque insignia, de nuestro baluarte, de nuestro “Clooney”, se hacía una tarea imprescindible para que nuestras reinvindicaciones llegaran a buen puerto y acallar así a los políticos que opinan que la fuga de cerebros es un topicazo, que entran los mismos que salen o que simplemente niegan rotundamente.

Por todo esto, me congratula saber que hay una persona que entiende esta sensación de desamparo e incredulidad al verse formado por un gobierno que luego deshace el entramado laboral que te pudiera sostener. Ese drama que está separando multitud de familias al ver emigrar a sus hijos sin saber cuándo volverán. Y es que uno se queda más tranquilo sabiendo que su causa va a estar encabezada por una figura del máximo calibre intelectual. De lo mejorcito en España. Mejor que un premio Nobel. Un ejemplo de desperdicio de años de infinito cuidado y mimo en su formación que, sin duda, sacudirá las conciencias de nuestros mandatarios y abrirá los ojos a una sociedad que -me juego el pellejo- invadirá ciudades y pueblos en un grito unísono de “NO A LA FUGA DE CEREBROS!!!”

Muchas gracias, Yola Berrocal. Quién mejor que tú para abanderar esa sangría de talento. Hoy dormiré en paz sabiendo que podré volver pronto a España para trabajar de lo mío.

A las moscas les va lo orgánico

Fruit fly

Drosophila (Photo credit: John Tann)

Alimentos orgánicos: NO.

Un debate que sigue abierto. Unos piensan que el consumo de alimentos orgánicos es cosa de unos cuantos sibaritas obsesionados con una dieta puritana. Otros creen que tomar alimentos orgánicos hace milagros en tu cuerpo, a la par que salva el medio ambiente de  pesticidas y demás químicos.  Tampoco faltan los amantes de las conspiraciones que piensan que sólo son una campaña maléfica para lucrarse de gente que no le importa gastarse un dineral en su dieta comiendo el mismo tipo de alimentos pero “más naturales”.

En cuestión de estudios científicos, la industria alimentaria orgánica pudo preocuparse cuando el pasado septiembre un estudio de la Universidad de Stanford negaba que los alimentos orgánicos resultasen más beneficiosos para la salud que la dieta convencional. Esto daba la razón a sus detractores al demostrar que “Los alimentos ecológicos son nutricionalmente similares a los convencionales y no hay evidencias de que aporten ninguna mejora sobre la salud” como diría JM Mulet, profesor de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia y autor del blog Los productos naturales ¡vaya timo! Por otro lado, los defensores  arguyeron que, aunque los niveles de pesticidas de la dieta convencional estaban dentro de lo permitido, sí se demostró que eran un 30% más bajos en los alimentos orgánicos. “A la vez que cuido el medio ambiente al no utilizar pesticidas, me meto en el cuerpo menos químicos” dirían algunos como Mikel López Iturriaga, periodista y autor del blog gastronómico  El comidista, en la web de El País.

Figura del artículo en cuestión

Mosca! si comes orgánico: vives más, Fuente: PLoS One

Pues bien, para dar más juguillo a esta discusión va y sale un estudio  de la Southern Methodist University que dice que sí, que los alimentos orgánicos sí que son beneficiosos. Por lo menos a las moscas del vinagre Drosophila melanogaster. Al parecer las moscas que habían sido alimentadas con productos orgánicos (patatas, pasas, platanos o soja) eran más fértiles  y vivían más. Además, la dieta orgánica confería una mayor protección al estrés oxidativo (por lo menos las patatas y los plátanos).

Esto significa que hay una contradicción entre los dos estudios? El caso es que no se pueden comparar porque están a distintos niveles. Primero, el estudio de Stanford es un metaestudio basado en 237 artículos de grupos diferentes, con distinta metodología experimental, etc… Esto es lo que le da robustez a la conclusión que sacan. Sin embargo, el estudio de la mosca se basa en sólo un organismo, un sólo método experimental, etc… lo que implica que las conclusiones no pueden ser extrapolables si se sale del diseño experimental. Además no sería la primera vez que lo que se estudia con un animal no corresponde con otro. Un claro ejemplo lo vemos en lo que se llama la restricción calórica. Es decir, si comes menos vives más. Y eso es así en el caso de estas mosquitas. Pero si nos vamos a primates se ha demostrado que no tiene por qué. C’est la vie!!

Qué son las células Tangram?(1)

No, no os preocupéis que no se ha descubierto un tipo de células nuevas. Sólo es que hoy voy a hablar de unas células que a mi me gusta llamarlas células Tangram pero son más conocidas como células madre. La razón por la que voy a hablar de ellas es que el término células madre ha sido, posiblemente, la palabreja científica más popular durante el 2012. El hecho de que un Nobel de este año se basaba estas células ya nos indica la repercusión social y mediática que han tenido (y tendrán).

TangramPero, por qué lo del tangram? Porque este juego chino se caracteriza por poder formar siluetas de multitud de figuras. Por ejemplo, puedes hacer una silueta humana bailando, andando o corriendo a partir de un sólo tangram.

Y las células madre se caracterizan por algo parecido. Son capaces de dividirse y formar dos células, una seguirá siendo célula madre (se quedará en la cajita del tangram) y la otra se convertirá en una célula con una función muy específica (formará una figurita).

Y es que, al fin y al cabo, la existencia de células madres en nuestro cuerpo no es nada más que una estrategia para mantener y reponer los distintos tipos de células que tenemos y vamos gastando. Por ejemplo, hay células madre en tu médula ósea que son capaces de producir “varias figuritas” a partir de una célula madre. Tus glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas vienen de la misma célula madre (hematopoyética, que la llaman). Como sabes, los tres tipos de células son muy distintos. Los glóbulos rojos transportan a todas las partes de tu cuerpo el oxígeno que respiras. Los blancos son los encargados de tus defensas. Y las plaquetas taponan tus heridas para que no te desangres.

Y no me resisto a poner, para terminar, el vídeo de Érase una vez el cuerpo humano sobre la médula ósea. Es que lo explican tan bien!!!

PD: las células madres hematopoyéticas que he descrito aquí dan lugar a varios tipos de células. Hay células madres que sólo producen un tipo de células. Pero eso lo explicamos en otra entrada

Cuando las matemáticas se encuentran con la biología I

Matemáticas. Muchos las aman. Otros simplemente no las entendemos. Para mi son como las imágenes del ojo mágico. Si las ves son una pasada. Pero si no las ves pueden ser una pesadilla.

Pesadilla o no las matemáticas están presentes en más cosas de las que creemos. En la biología por ejemplo. Y es que, por mucho que los biólogos nos empeñemos, las matemáticas fueron la clave de algo tan esencial para la biología moderna como es la genética. Y si no que se lo digan a Mendel!. Vayamos por partes.

Gregor Mendel (1822-1884)

Gregor Mendel (1822-1884) (Photo credit: Wikipedia)

Gregor Mendel fue un fraile agustino que a mediados del siglo XIX se interesó, entre otras cosas (espero…), en por qué los guisantes eran distintos entre sí: unos eran amarillos y otros verdes. Aparte de la capacidad de observación del fraile para con los guisantes, una cosa lo diferenció de otros estudiosos. El contar y hacer números. Matemáticas básicas, vamos!

Mendel tenía plantas que siempre daban plantas de guisantes verdes y otras que siempre daban plantas de guisantes amarillos. A éstas dos las llamó caractéres puros. El problema venía cuando las cruzaba entre si. Lo lógico es que saliera guisantes verde-amarillentos, no? Pues no. Salía siempre plantas “hijas” de guisantes verdes. SIEMPRE!!!. Es como si el amarillo se hubiese perdido!!! Pero no se perdía sino que estaba “rescondido”. Cuando se le pasó el mosqueo se puso a mirar las plantas “nietas” y ahí se dio cuenta de que volvía a aparecer el “escondido” color amarillo. Tenía plantas de guisantes verdes y plantas de guisantes amarillos en una proporción de 3/4 verdes frente a 1/4 amarillas.

cruces MendelCon esos simples números sólo cabía una explicación. Que el color de los guisantes dependiera de algo (que él llamó elemento y luego se renombraría como gen) que son dos y que se heredaban de los padres: uno del polen (masculino) y otro del óvulo (femenino). Y que el carácter guisante verde era más fuerte (o dominante) que el carácter guisante amarillo. Con letras es más fácil: Llamemos carácter guisante verde A y al carácter guisante amarillo a. Si tienes guisantes amarillos eres aa pero si eres de guisantes verdes puedes ser AA o Aa.

Y esto es lo extraordinario de Mendel. El haber podido inferir la herencia cromosómica y los genes a partir de los simples números de un cuaderno de campo. Y es que nosotros no somos guisantes pero sí sabemos que nos parecemos a nuestros padres. Y verdad que nos pasa algo parecido a los guisantes? A que no nos extraña que salga un bebé de ojos claros de padres con ojos oscuros? Siempre pensamos en tal abuel@ de ojos claros y no en el butanero.

Por eso no es de extrañar que a Mendel se le defina como el padre de la genética. Y entonces, la madre, las matemáticas, no?