YIEFPI o GEFEPÉ

Aequorea victoria, imagen de Wikipedia.

Entre cenas varias y fin de año no te podrás escapar de ir a bailar a algún garito durante estas navidades. En alguno de ellos siguen poniendo esas luces “negras” que hacen que tus dientes reluzcan, tu caspa espante a l@s poc@s chavalit@s que se te hayan acercado o tu sujetador blanco emerja de la camiseta negra. Lo que tienen en común estas tres cosas es que son fluorescentes. Es decir, que son capaces de absorber un tipo de luz (la luz violeta de la lampara negra) y luego emitir con otro “color”.

Pues bien, esta misma fluorescencia ha convertido en famosa a una proteína por hacer posible que veamos muchos procesos biológicos. Esta proteína se llama GFP (del inglés Green Fluorescent Protein) y, como su nombre indica, es una proteína que fluorece en verde, especialmente cuando se ilumina con lámparas ultravioletas (parecidas a la luz “negra” de la disco).

La GFP es una proteína de una medusa llamada Aequorea victoria. Si imaginamos a esta medusa como un paraguas, por donde termina la tela tiene unos órganos que emiten una bioluminiscencia verde. Así, el que llevara el paraguas, vería un círculo verde.

Lo importante de esta proteína radica en que fue la primera proteína fluorescente que se pudo saber el gen que la producía.  Y lo mejor: si sabíamos qué parte del ADN daba lugar  esa proteína podíamos coger ese ADN y meterselo a otro animal para hacer animales transgénicos que fueran fluorescentes.

Y para qué queremos estos animales? Ya teníamos los patitos de colores de la feria, no? El que podamos hacer fluorecer a pececitos significa que podemos meter el gen de la GFP entre los genes del pez. Y lo mejor: podemos elegir dónde meterlo, al lado de qué gen de pez lo metemos. Y esto nos hace que nuestra proteína favorita del pez fluorezca en verde!! Y así podemos saber dónde está esa proteína en el pez y cómo se comporta en un organismo vivo!! Por ejemplo: Mira este pececito que tiene la GFP en las neuronas y qué bien se ve cómo las neuronas van creciendo y formando sus axones.

Después se descubrieron más proteínas fluorescentes con colores distintos que nos permiten ver varias cosas a las vez. Por ejemplo: en este pececito se ve cómo el corazón (rojo) mueve las células de la sangre (rojo)  que fluye por los vasos sanguíneos (verde) del ojo.

Como has visto, es impresionante las posibilidades que nos da la GFP. No es de extrañar que les dieran el premio Nobel de química del 2008 a sus descubridores.

PD: Si quieres saber más de esta fascinante proteína, su historia o descubridores visita esta web.

PD2: Por cierto, esta entrada participa en la XIX Edición del Carnaval de Biología, organizado por La Fila De Atrás, blog perteneciente a @MyrRB

carnaval_biologia

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