Somos lo que comemos: epigenética

Come bien que tus nietos te lo agradecerán

Hace mucho creíamos que solo nos poníamos malos si había algo en el ambiente que nos perjudicaba: tienes una pulmonía si no te abrigas en invierno o un cáncer de pulmón si fumas. Luego nos convencieron que según los genes que heredemos de nuestros padres y abuelos podríamos ser más propensos a tener determinadas enfermedades. Es decir, si el gen X está mutado podré tener tal enfermedad. No importa lo que hagas. Genética básica: Si lo heredas así, mala suerte! De esta manera los hermanos gemelos (con el mismitico ADN en todas sus células) tendrían la misma posibilidad de contraer las mismas enfermedades.

Pero llegó la epigenética. Y va y dice que depende del ambiente: de lo que comas, del estrés al que estés sometido, los productos tóxicos etc… hasta el punto que uno de los gemelos contrae tal enfermedad y el otro no por esos hábitos de vida. Y cómo es eso? Pues es que esos alimentos son capaces de hacer que haya genes que no se lean o se lean más. Al parecer el consumo de determinados alimentos hace que al ADN se le ponga una “etiqueta” de manera que lo “apaga” o “enciende”, como un interruptor (por cierto, la “etiqueta” más normal es ponerle un grupo metilo).

Y lo más interesante: esas “etiquetas” se transmiten a varias generaciones. Por ejemplo si tu abuela pasó hambre desarrollaría diabetes con más facilidad que si hubiese tenido una dieta en condiciones. Y esa predisposición a contraer la diabetes se podría pasar a los hijos, e incluso a los nietos, aunque hayan comido bien. Y eso porque, aunque los genes estén bien, se hereda también la “etiqueta”.

Por eso se habla de la dieta epigenética como aquella dieta que hace que se “lean los genes buenos y no se lean los malos”. En especial se hace énfasis durante el embarazo ya que parece ser una etapa crítica para regalarle al bebé unos genes en las mejores condiciones. Por ejemplo, te acuerdas cuando tu hermana le decían que se tomase ácido fólico para evitar la espina bífida? Se ha visto que ese ácido fólico -también presente en berenjenas y judías- es importante para que se ponga la etiqueta de no leer a determinados genes. Otros ejemplos de esta dieta son el consumo de te verde, brócoli, coles de Bruselas, col blanca y roja (col lombarda) y repollo para prevenir determinados cánceres. Así que ya sabes, una vida saludable no es sólo buena para ti sino también para tus nietos!!

Si queréis saber más entre la dieta y la epigenética podéis ver el siguiente documental de la 2: Epigenética: Cómo la alimentación afecta a nuestros genes.

Esta entrada participa en la XVIII edición del Carnaval de Biología dedicado a Ciencia y Cocina que este blog tiene el honor de albergar.

Biocarnaval

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